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He escogido "El Blauet", el nombre catalán para el Martín pescador, puesto que hace muchos años, una mañana muy gris, llevando los niños a colegio, un Martín Pescador cruzó nuestro camino. Era la primera vez que veía uno. Aquel destello azul electrizante de su plumaje me levantó la moral, al mismo tiempo, dejándome aturdida por su belleza.
Esta casa de campo con tejado de paja en el corazón del campo inglés del condado de Somerset fue mi primer hogar. Allí desarrollé mi amor por la naturaleza. No me interesaba su funcionamiento, simplemente estaba cautivada por su diversidad, perfume, gusto, color y sobre todo su belleza y perfección. Me doy cuenta del delicado equilibrio del mundo natural y nunca dejo de quedar asombrada por su inteligencia y complejidad. Cada especie diseñada de acuerdo con su hábitat y función en relación a su ambiente y cohabitantes. Desafortunadamente el hombre ha interferido con este equilibrio y sólo nuestra progresiva toma de conciencia de que la responsabilidad es de cada uno de nosotros puede restaurarlo. Nosotros también necesitamos restaurar nuestro equilibrio y el contacto con la naturaleza puede ayudar.
Quiero compartir mi viaje con la naturaleza contigo y espero que "El Blauet" aportará un poco de luz a tu vida. Christine Coveney |